Una de las patologías ginecológicas benignas con mayor influencia en la fertilidad de la mujer es la endometriosis.
Aunque conocida desde hace años, su origen y su historia natural tienen, aún en el siglo XXI, grandes incógnitas.
La endometriosis es una enfermedad crónica, evolutiva y benigna en la que el tejido que recubre la cavidad uterina, llamado endometrio, se localiza también fuera de ella, frecuentemente a nivel de la región pélvica. Este tejido ectópico responde, igual que el endometrio normal, a las diferentes hormonas que se sintetizan y liberan durante el ciclo ovárico de forma que va a presentar pequeños sangrados cíclicos.
Las razones por las que el tejido endometrial acaba implantándose fuera de su ubicación habitual no se conocen. Se especula sobre la posibilidad de que pueda migrar hacia la pelvis durante la menstruación, a través de las trompas de Falopio, pero no todos los casos en los que se ha evidenciado este hecho sufrirán la enfermedad. También se han descrito diferentes mecanismos como la migración a través del sistema linfático o venoso o la capacidad de determinadas células de otros tejidos de transformarse en células endometriales. Lo cierto es que ninguna teoría se ha podido confirmar.
La hipótesis más plausible sigue siendo la teoría del reflujo a través de las trompas de Falopio, aunque debe haber otros mecanismos que ayuden a que esas células puedan sobrevivir fuera de su localización habitual. Entre otros, se habla de la posibilidad de que exista, en estas pacientes, un sistema inmunitario ineficiente en la detección de estas células migradas, lo que evitaría su destrucción inmediata.
Las consecuencias de esta enfermedad son dramáticas, no tanto porque puedan comprometer la vida de una paciente como por condicionar la calidad de la misma y su pronóstico reproductivo.
Aunque puede haber pacientes sin síntomas, la clínica más frecuentemente asociada a esta enfermedad es el dolor: dolor durante la menstruación, dolor durante las relaciones sexuales o incluso dolor pélvico crónico que puede no responder de forma efectiva al tratamiento farmacológico. Este síntoma, tan poco específico, así como el hecho de que el diagnóstico de confirmación sea quirúrgico o anatomo-patológico, es decir, con la constatación de lesiones visibles mediante cirugía o biopsia de las mismas, hacen que el diagnóstico y el tratamiento específico de esta enfermedad se establezcan con un retraso de hasta 7 años.
Las mujeres con endometriosis suelen asociar, con una alta probabilidad, dificultad para conseguir un embarazo. En primer lugar, porque el dolor durante las relaciones sexuales puede impedir que éstas se produzcan con normalidad. En segundo lugar, porque la afectación del ovario puede reducir, por sí mima o por las cirugías de repetición que podrían sufrir, la reserva ovocitaria. Por último, porque la endometriosis suele asociarse a fenómenos inflamatorios y adherencias (cicatrices) entre los órganos pélvicos que afectarán a la permeabilidad de las trompas de Falopio, su funcionalidad, su relación con el ovario (y por lo tanto afectar al proceso de captación del ovocito recién ovulado) y a la unión de ovocito y espermatozoide.
Esta dificultad para conseguir gestación también se ve reflejada en los resultados de las diferentes técnicas de reproducción asistida, que se encuentran reducidos con respecto a la población sin endometriosis.
Las técnicas diagnósticas están muy limitadas en esta patología. La analítica de sangre podría detectar una elevación de un marcador sérico, el Ca125, aunque su elevación es muy inespecífica y podría encontrarse también elevado en el contexto de otras patologías benignas. Podría sernos de utilidad la resonancia nuclear magnética pero no en los estadios más iniciales, cuando la enfermedad se manifiesta exclusivamente mediante implantes de pequeño tamaño.
Cuando la endometriosis ha dado lugar a quistes de ovario, llamados endometriomas o quistes de chocolate, éstos pueden verse claramente mediante ecografía vaginal.
El nombre de quiste de chocolate viene dado por el contenido líquido de estos quistes: líquido denso, marrón (muy semejante al chocolate líquido), producto del acúmulo de sangre degradada en su interior.
En el próximo artículo trataremos las distintas posibilidades terapéuticas que existen en la actualidad para el tratamiento de esta enfermedad



Hola, ayer mi ginecologo me vio un cuerpo luteo de 49mm y un quiste de chocolate en el ovario izquierdo. Llevo 3 años buscando bebe y he tenido un aborto espontaneo y un embarazo ectopico en este mismo ovario con cirugia. Me gustaria saber si lo que me ha detectado ahora ha yenido que ver en todo esto y si puedo quedarme embarazada por algun sistema. Estoy especialmente preocupada.
Hola María
Los abortos tienen otra causa aunque el ectópico PUEDE (y no es seguro) estar causado por la afectación funcional de la trompa consecuencia de la endometriosis.
Lo que tiene en el ovario izquierdo es un quiste funcional (lo normal es que desaparezca) y un quiste endometriósico.
Con el tiempo que llevan buscando el embarazo y su historial obstétrico, le recomendaría consultar en un centro especializado en reproducción asistida: sus posibilidades de gestación espontánea siguen existiendo pero los tratamientos que pueden ofrecerle allí van a incrementar notablemente las posibilidades de conseguir ese bebé.
Saludos