Uno de los grandes retos en reproducción asistida es encontrar un marcador que pueda predecir la respuesta a la hiperestimulación ovárica controlada, tanto en exceso como en defecto, es decir, un marcador que nos pueda orientar sobre la existencia de una baja respuesta a los tratamientos o que nos prevenga sobre el riesgo de hiperestimulación.
En este sentido, la determinación de hormona antimulleriana (AHM) parece estar adquiriendo una importancia creciente, que queda reflejada en una revisión que publicará próximamente el Human Reproduction Update y que puede encontrarse aquí.


